Si tuviera que describir esta boda en dos palabras, serían: elegancia y autenticidad.
Esta boda destino se celebró en Finca Monasterio, muy cerca de Marbella. Es un sitio espectacular, con jardines y patios preciosos que te hacen sentir la auténtica atmósfera del sur.
Karen y Mickey buscaban un sitio con mucho estilo, pero que a la vez los invitados, que la mayoría venían de Países Bajos, se sintieran cómodos y relajados. Y lo consiguieron!

La ceremonia estuvo cargada de emoción. Me encantó poder capturar esos pequeños instantes espontáneos, especialmente con los niños corriendo y siendo parte de la celebración, lo que le dio un toque de ternura muy especial al día.

Pero en cuanto cayó el sol… ¡el chip cambió por completo! La fiesta fue una auténtica locura. Tuvieron una «Hora Loca» donde los invitados se soltaron la melena con disfraces, máscaras y neones. La energía fue brutal y la pista de baile se convirtió en el centro de la boda.
Este es, sin duda, el tipo de boda que más disfruto fotografiando: gente natural y espontánea, que sabe disfrutar del momento y que se lo pasa increíble.

Un agradecimiento enorme a Anne de Trouwen in Spanje por organizarlo todo a la perfección y a mi compañero Antonio por ayudarme a conseguir fotos como estas.