Todas las bodas tienen algo especial pero esta lo fue aún más, no solo por la magnífica relación con Marisol y Álex, que no pararon de sonreír en toda la boda, sino también por sorpresas como el tener un globo aerostático en la propia boda.
Y es que realmente fue una sorpresa para la novia, ella no sabía nada y la cara que puso al verlo fue para recordarla.
Al margen del globo destacaría la implicación de todos los invitados, la fiesta que formaron, el sitio espectacular, tanto los salones como los jardines… en fin, una boda increíble.
A ver si con las imágenes os puedo transmitir todo lo que pudimos vivirlos los que allí estábamos.

Lugar: Jardines de Caballo Blanco
Wedding Planner: Con Mucho Gusto
Segundo fotógrafo: Emanuelle di Dio
Video: Sergio del Alcázar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *